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Impulsos y antojos

Surfear el impulso: cómo dejar pasar un antojo sin ceder

Fundador, centered spaceCon base en la investigación sobre prevención de recaídas7 min de lectura

Un impulso parece que va a durar para siempre si no haces algo con él. No es así. Surfear el impulso es una forma de montar la ola hasta que rompe, sin tener que aguantar apretando los dientes.

La respuesta corta

Surfear el impulso es una técnica de mindfulness para dejar pasar un antojo en lugar de pelear con él. Imaginas el impulso como una ola: le pones nombre, notas dónde lo sientes en el cuerpo y lo miras subir y bajar sin actuar. La mayoría de los impulsos llegan a su punto más alto y pasan en unos 20 a 30 minutos.

Qué es en realidad un impulso

Un impulso (un antojo, una urgencia, una compulsión) es una ola, no una línea recta. Sube, llega a su punto más alto y baja, casi siempre en unos 20 a 30 minutos, muchas veces mucho antes. En el momento parece que va a seguir creciendo hasta que no te quede otra que ceder. Esa es la ilusión. Si lo dejas en paz, un impulso siempre llega a su cresta y vuelve a bajar solo.

Por qué pelear con él lo empeora

Aguantar apretando los dientes, ordenarte a ti mismo «no pienses en eso», suele subir la tensión y hacer el impulso más ruidoso. Surfear el impulso hace lo contrario. La idea, que viene del trabajo sobre prevención de recaídas del psicólogo Alan Marlatt y que hoy es una habilidad central de tolerancia al malestar en la terapia dialéctico-conductual (DBT), es dejar de pelear con la ola y en cambio observarla: notar dónde vive en tu cuerpo, cómo cambia y dejar que te atraviese sin actuar.

Cómo surfear un impulso

  1. Ponle nombre. «Esto es un impulso. Es una ola. Va a pasar.» Nombrarlo lo achica.
  2. Ubícalo en el cuerpo. ¿Dónde lo sientes? ¿El pecho apretado, las manos inquietas, un tirón en el estómago? Localízalo.
  3. Obsérvalo, no forcejees. Ten curiosidad en vez de miedo. Nótalo subir… y empezar a estabilizarse.
  4. Suelta la tensión. Afloja la mandíbula y las manos. Una exhalación larga o un escaneo corporal rápido bajan la carga física.
  5. Redirige hacia afuera. Mueve el cuerpo, haz algo con las manos o escríbele a una sola persona. Dale a esa energía otro lugar adonde ir.
  6. Llévalo hasta la orilla. Quédate con él mientras llega a su cresta. Nota el momento en que empieza a bajar, porque va a bajar.

Lo que conviene recordar

Los impulsos mienten sobre su tamaño. El que se siente completamente insoportable suele ser el que ya está llegando a su cresta.

Si esto tiene que ver con la adicción o la recuperación

Estas herramientas pueden ayudarte de verdad a atravesar un momento difícil, y atravesar el momento ya es un avance real. Pero la adicción es más grande que cualquier app, y no tendrías que cargarla en soledad. Si estás en recuperación o luchando con sustancias, apóyate también en ayuda real: un terapeuta, un grupo, un médico de confianza.

Dónde buscar apoyo

Busca la línea de ayuda en adicciones o el servicio de salud pública de tu propio país; muchas ofrecen atención gratuita y confidencial.

En el punto más alto

Si la ola llega a un punto en el que surfearla con calma deja de parecer posible, el objetivo cambia: ya no se trata de observar, sino de atravesar los próximos minutos. Para eso están exactamente las habilidades TIPP de DBT: agua fría en la cara o unos minutos de movimiento intenso. Las dos funcionan más rápido que cualquier técnica de mindfulness porque cambian tu química corporal de forma directa, en vez de pedirte que te quedes presente con algo insoportable. Úsalas y vuelve a surfear cuando la cresta haya pasado de verdad.

Si no logras surfearlo

A veces gana la ola. Eso es real, y no borra las veces en que no ganó. Un desliz es un momento, no un veredicto sobre quién eres ni sobre si la recuperación está funcionando, y lo que pasa en los minutos siguientes importa más que el desliz en sí. La vergüenza suele hacer que el siguiente impulso sea más difícil de surfear, no más fácil, así que lo honesto es hacer con ella lo mismo que funciona con el impulso: notarla sin amplificarla y volver al momento siguiente.

Lo que viaja debajo del impulso

Un impulso rara vez viaja solo: casi siempre llega envuelto en pensamientos negativos («nunca voy a poder con esto»), vergüenza y ganas de aislarte. Vale la pena desenredar eso también. Aquí puedes ver cómo redirigir, soltar y replantear los pensamientos, volver a tu propio valor y sostenerte con un mantra, y acercarte de nuevo a las personas que te importan en vez de alejarte.

Algo que hacer con las manos.

Surfear el Impulso, barajas temáticas para los antojos y las emociones difíciles, y herramientas para soltar la tensión, para los momentos que más cuesta sostener.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es surfear el impulso?

Una técnica de mindfulness para dejar pasar un antojo en lugar de pelear con él. Imaginas el impulso como una ola que sube, llega a su punto más alto y baja, y en vez de resistirte lo observas con curiosidad y dejas que pase. Viene del trabajo sobre prevención de recaídas de Alan Marlatt.

¿Cuánto dura un antojo o un impulso?

Un impulso es una ola, no una línea recta. La mayoría llega a su punto más alto y empieza a bajar en unos 20 a 30 minutos, muchas veces antes. Parece que va a crecer hasta que cedas, pero siempre llega a su cresta y vuelve a bajar solo.

¿Surfear el impulso sirve para la adicción?

Es una habilidad central de la prevención de recaídas basada en mindfulness y puede ayudar mucho en momentos puntuales, pero es una herramienta para sostenerte, no un tratamiento para un trastorno por consumo de sustancias. Si estás en recuperación, combínala con apoyo real: un terapeuta, un grupo o un médico.

¿Y si el impulso se siente demasiado intenso para surfearlo con calma?

Cambia de observar a modo tolerancia al malestar: agua fría en la cara o unos minutos de movimiento intenso funcionan más rápido que el mindfulness porque cambian tu química corporal de forma directa. Úsalos para atravesar la cresta y vuelve a surfear cuando la intensidad haya bajado de verdad.

No es consejo médico ni tratamiento. Esta guía es información general y no sustituye la atención profesional para un trastorno por consumo de sustancias ni para ninguna otra condición. Si estás en crisis o piensas en hacerte daño, comunícate ahora mismo con el número de emergencias de tu país o con una línea de crisis local.